Existen muchas causas que provocan que los dientes se obscurezcan o manchen, como el uso de medicamentos como las tetraciclinas, la toma regular de café, té, refrescos, zumos, vino tinto, el consumo de tabaco, la amalgama que se coloca en dientes y que lleva mercurio en su composición, el exceso de flúor para prevenir las caries o simplemente la mayor mineralización de la estructura dental que se va adquiriendo con la edad.
Para tener los dientes blancos es necesario mantener de por vida una buena higiene y una alimentación equilibrada. Has de cepillar tus dientes a diario después de cada comida durante tres minutos frotando cuidadosamente y hasta el fondo de la mandíbula con un cepillo de dureza media, ni demasiado blando ni demasiado duro, aunque si tienes las encías sensibles puedes elegir un cepillo de cerdas más flexibles. No utilices el mismo cepillo más de dos meses y utiliza hilo dental para eliminar los residuos que el cepillo no puede quitar. Siempre que no tengas posibilidad de cepillarte los dientes después de una comida, trata de que ésta termine con un alimento protector, como el queso, y un buen vaso de agua o un chicle sin azúcar.
Una visita al dentista de vez en cuando también es recomendable para que te haga una limpieza donde el cepillo no llega y elimine el sarro que se acumula además de revisar el estado de tu dentadura.
Las pastas no blanquean los dientes, pero ayudan a que no se oscurezcan sin embargo hay algunas que contienen ingredientes que si ayudan al blanqueamiento, elige una que además lleve flúor para mantener la salud de tus dientes. El bicarbonato por ejemplo blanquea gradualmente los dientes pero su acción es abrasiva por lo que a la vez también elimina la capa superficial del esmalte.

Un truco para blanquear los dientes es comer fresas, manzanas o masticar hojas de salvia que no solo aportan muchas vitaminas y ayudan a limpiar todo el organismo, sino que además van blanqueando la dentadura poco a poco. Las infusiones de romero, álamo negro y de raíces como la de malvavisco, el regaliz, la alfalfa o el rábano picante tomadas dos veces al día actúan con un efecto blanqueador que marca diferencia en muy poco tiempo. También se pueden frotar los dientes con la parte blanca de la piel de un limón y con un algodón impregnado en agua oxigenada.
Existen productos blanqueadores de venta en farmacias o en grandes superficies que suelen llamarse kit de dientes blancos y que contienen un tratamiento de unas dos semanas de duración. Los resultados varían de una persona a otra, pero se puede apreciar mejoría tras varios días de uso. Solo es necesario que apliques el producto sobre los dientes con la ayuda de un bastoncillo y que lo dejes secar unos segundos. Deja pasar un periodo de seis meses entre cada tratamiento. Estos productos están hechos a base de peróxido de hidrógeno por lo que sólo se pueden usar en dientes sanos. Existen también pequeñas tiras que se colocan sobre los dientes una o dos veces por semana durante 15 días.
El perfume o fragancia que utiliza cada persona nos muestra como es su personalidad y caracter.
Las personas más jovenes suelen elegir aquellos que huelen a cítricos o flores y evitan los que son muy dulces.
Para los deportistas, amantes de la naturaleza y el aire libre, lo mejor son fragancias como el césped, musgo, hojas o tierra y las frutales como el limón, naranja o mandarina.
A las personas independientes les gustan las fragancias poco convencionales. No suelen ser fieles a una clase de perfume ya que les gusta cambiar constantemente. El aroma a helecho o Chipre suele gustarles. Por el contrario a las personas convencionales, de gusto clásico y elegante les gustan las marcas tradicionales y suelen ser fieles a un perfume.
Las esencias que no llaman la atención son las elegidas por las personas tímidas que gustan de llevar fragancias suaves y florales.
Para las personas simples y minimalistas a las que les gustan los colores simples, el maquillaje cuidadoso y las prendas de vestir básicas, los perfumes frescos que recuerdan al agua y al ozono son los más indicados.

Los aromas dulces son los más elegidos por las personas románticas que buscan despertar la sensualidad y la calidez.
Es importante saber escoger un buen perfume para atraer y despertar interés ya que los aromas nos hacen hacer asociaciones de una forma profunda que no se despiertan muchas veces de la misma forma con las sensaciones que percibimos a traves de otros sentidos.
Para elegir el perfume correcto podemos pedir asesoramiento en una tienda especializada pues muchas veces la variedad es más amplia de lo que puede verse a simple vista. Para probar un perfume es recomendable no llevar puesto otro. Debemos probarlo en la muñeca para ver si nos hace alguna reacción alérgica y esperar un minuto antes de olerlo para que el alcohol se evapore y distingamos la fragancia que quedará finalmente mezclada con nuestro propio olor corporal.
Nunca debemos elegir un perfume porque nos huele bien en alguien que conocemos pues cada fragancia huele de forma distinta en cada cuerpo y es algo muy personal.